domingo, 13 de marzo de 2011

COMO SUCEDIÓ LA CATÁSTROFE DE JAPÓN

LA INJUSTICIA DE JAPÓN

Hoy he visto por primera vez la tragedia que ha sufrido Japón. En un video mostrado por las noticias, se podía ver como olas de unos 10 metros inundaban pueblos e incluso ciudades. Además, he podido apreciar como barcos, coches,… se chocaban y destruían contra el suelo, debido al empuje de la olas. Pero lo más impactante, es como gente que vivía en lo alto de los edificios sacaba pañuelos blancos por las ventanas para poder ser divisados por los helicópteros de ayuda.
La pregunta que puedo extraer de esta tragedia es: ¿Es justo lo que ha sucedido a la población japonesa?
Yo creo que no porque las tragedias, y más esta, no son justas ni para el humano más malvado de todos. Un científico podría decirnos que si es justo, porque Japón es una zona de muchos movimientos tectónicos que originan lo que ha sucedido. Pero como va a ser justo que miles de personas inocentes (algunas) sufran lo que han sufrido y sufrirán, porque por esa regla de tres si personas justan han sufrido eso nosotros también deberíamos sufrirlo. Además, como he dicho en mi respuesta rápida, ni las peores personas se merecen lo peor, porque todos los humanos tenemos fallos, y nosotros algún día podemos cometer algún fallo similar (es decir, convertirnos en personas malvadas) y poder pasar lo mismo, y eso nosotros no lo deseamos. Lo que sería justo en este momento es que toda la población mundial se volcase con Japón para poder ayudarla a salir de este trauma, deberíamos hacer cosas similares como en Haití y en Tsunami de 2004, porque lo único justo que puede pasar es que haya ayuda, todo lo que han sufrido todas esas personas es injusto. Si sigo argumentado a favor de la injusticia que se ha cometido con Japón he de decir que ahora gente relacionada con ayuda puede beneficiarse, como por ejemplo las religiones (estas pueden adquirir más discípulos), esto sería injusto, lo justo es como he dicho antes que todos formemos una piña y ayudemos a Japón a salir de este bache. Por último he repetir lo que llevo argumentando todo este comentario, quiero decir que la justicia es injusta, con esto me refiero con que no siempre se hace justicia cuando debe hacerse; podría decir, que la justicia es como el azar, viene cuando menos te lo esperas y no siempre.
En conclusión, creo que Japón ni ningún otro lugar del mundo se merecen lo que está pasando Japón ahora, aunque pase. Lo único justo en todo esto que hay que agruparnos todas las personas y ayudar a todos los japoneses y japonesas a salir del bache tan tremendo que están pasando.

jueves, 24 de febrero de 2011

¿EN LA VIDA DE TODA PERSONA ES NECESARIO REALIZAR CAMIBOS DE AIRES?

Semanas atrás, estaba viendo la televisión. De forma inexplicable me situé en el canal TVE y estuve viendo el programa “Españoles por el mundo, Múnich”, no sé decir porque el destino quería que viese ese programa, pero la verdad es que me sirvió para reflexionar acerca de mi futuro con la siguiente pregunta: ¿EN LA VIDA DE TODA PERSONA ES NECESARIO REALIZAR CAMIBOS DE AIRES?
Es verdad que esta pregunta la propuse como problema personal en la clase de filosofía, pero hoy la expondré como pregunta para mi exposición oral. Esta pregunta es la personal que puedo sacar de mí, porque desde que vi dicho programa he estado reflexionando mi futuro en función de viajes por el mundo.
¿EN LA VIDA DE TODA PERSONA ES NECESARIO REALIZAR CAMIBOS DE AIRES?
Desde mi punto de vista he de decir que en la vida de toda persona del mundo es necesario viajar, no solo por el país de origen, sino por todo el mundo (esta será la tesis que defenderé). Pero antes de expresar mis argumentos, quiero definir la palabra necesario, yo entiendo en este contexto la palabra como obligatorio.
En la historia de la humanidad el hombre ha sido un ser nómada, es decir, el ser humano se ha movido por el mundo para poder sobrevivir. Lo que pasa que a partir de la intelectualización humana, el hombre se ha asentado un lugar fijo pero ha realizado viajes temporales por el mundo cercano a él, esto también pasa en la actualidad. Por ejemplo: las personas nos vamos de vacaciones a otras partes del mundo, de forma temporal, pero para conocer otros lugares que no sean el nuestro. Esta característica de cambio de lugar es innata del hombre.
Creo que es necesario realizar cambios de aires por todas las partes del mundo, para así poder adquirir conocimientos intelectuales, que no adquirimos si estamos en nuestras casas “muertos del asco”. Viajar es sinónimos de aprender cosas que no se aprenden en la vida normal. Por ejemplo: si viajamos a China, aprenderemos la gastronomía, cultura e incluso el idioma chino, cosas que si nos quedamos en nuestras casas no aprenderíamos “por amor al arte”.
También viajar por el mundo nos abre la mentalidad a nuevos pensamientos o formas de vivir la vida, porque nosotros estamos acostumbrados a vivir según el modelos europeo-español. Entonces, si no viajamos no podemos descubrir nuevos modelos y nos convertiríamos en unos defensores fanáticos de lo nuestro, pero si viajáramos nos daríamos cuenta de que hay modelos mejores que el que nosotros vivimos. Por ejemplo: nosotros vivimos en una España que todavía no está “desmachizada” (es machista por naturaleza), entonces las personas estamos acostumbradas a ver a la mujer en la casa y al hombre trabajar, por tanto nos creemos que esa es la única y mejor forma de vivir, pero si viajamos al norte de Europa veríamos que tanto el hombre y la mujer trabajan fuera y en la casa. Por tanto viajar, nos abre a nuevas mentalidades que pueden hacernos reflexionar y mejorar nuestra forma de pensar y vivir.
Otro punto importante del viajar o cambiar de aires es que se conoce muchísima gente nueva. En la vida tener amistades es importantísimo porque te da la alegría y fuerza para seguir con tu vida, por esa regla de tres el viajar es necesario porque te la alegría y ganar para la vida mediante los amigos.
Otro argumento es el siguiente. El viajar te llena espiritualmente porque te hace sentir bien contigo mismo, es decir, si tú te encuentras en desánimo o con depresión… el viajar por el mundo te ayuda a distanciarte de los problemas e incluso olvidarlos, es como si empezases una nueva vida, por tanto es como si te limpias de todos los problemas y empiezas a vivir a tu gusto viajando y conociendo cosas nuevas. El viajar te ayuda a elegir un modo de vida, como he dicho antes, porque cada vez que viajas es una nueva vida porque el llegar es el nacer, no conoces nada y tienes que aprender (como en la vida) y al final te vas que simboliza la muerte. Por tanto, si viajas mucho tienes muchos tipos de vida en tu interior que puedes utilizar amontonadas o solo puedes utilizarlas de una en una, pero lo que haces es enriquecer el espíritu, el alma, de conocimientos, aventuras, gente,… Este es el verdadero motivo porque el que yo quiero viajar de mayor.
Cuando viajas, lo que obtienes son experiencias, casi siempre, de buen agrado. También podríamos decir que las experiencias positivas (casi todas) nos llenan espiritualmente. Al final, lo que queda de los viajes son las experiencias, que se recuerdan para sentirse a gusto con uno mismo, pero también nos ayudan a no cometer errores pasados. Por ejemplo: cuando cambiamos de aires para ir a EEUU, obtenemos experiencias de todo aquello que hemos realizado, pero como hemos estado conviviendo con gente negra aprendes a no insultarles, y luego eso lo podemos emplear en nuestra vida cotidiana.
En conclusión, es necesario en la vida de toda persona realizar continuos cambios de aires porque aparte de darnos conocimientos, formas de entender el mundo, amistades… nos llena por dentro y nos hace sentir bien con nosotros mismos y con el resto de personas, y esto sucede porque disfrutamos de la vida que realizamos en todos lugares, pero también en los nuestros. “Porque conocer el mundo es estar vivo”.

domingo, 13 de febrero de 2011

AFORISMOS

Lo bueno, si breve, dos veces bueno. - Baltasar Gracián

A los hombres fuertes les pasa lo que a los barriletes; se elevan cuando es mayor el viento que se opone a su ascenso. - José Ingenieros

Ayudar al que lo necesita no sólo es parte del deber, sino de la felicidad. - José Martí

Uno de los síntomas de que se acerca una crisis nerviosa es creer que el propio trabajo es terriblemente importante. - Bertrand Russell

Y AHORA, POR UN MILLÓN DE EUROS, ¿SABRÍAS DECIR QUÉ QUIERE DECIR CADA UNO DE ELLOS? INTÉNTALO PORQUE ES DIFÍCIL, PERO SEGURO QUE LO AVERIGUARÁS.

domingo, 6 de febrero de 2011

¿EN LA VIDA ES NECESARIO HACER CAMBIOS DE AIRES?

Yo opino que durante nuestra estancia terrenal debemos hacer viajes por mundo, no solo para conocer mundo sino para adquirir experiencias que nos enriquezcan y nos hagan mejor personas.
Aquí os dejo un poema famosísimo de Machado que trata sobre viajar o caminar.
Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar.
[...]
Caminante son tus huellas
el camino nada más,
caminante no hay camino
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

jueves, 16 de diciembre de 2010

"EL MITO DE LA CAVERNA": PLATÓN

–Y a continuación –seguí–, compara con la siguiente escena el estado en que, con respecto a la educación o a la
falta de ella, se halla nuestra naturaleza. Imagina una especie vivienda subterránea provista de una larga entrada,
abierta a la luz, que se extiende a lo ancho de toda la caverna, y unos hombres que están en ella desde niños,
atados por las piernas y el cuello, de modo que tengan que estarse quietos y mirar únicamente hacia adelante,
pues las ligaduras les impiden volver la cabeza; detrás de ellos, a la luz de un fuego que arde algo lejos y en
plano superior, y entre el fuego y los encadenados, un camino situado en alto, a lo largo del cual suponte que ha
sido construido un tabique parecido a las mamparas que se alzan entre los titiriteros y el público, por encima de
las cuales exhiben aquéllos sus maravillas.
–Ya lo veo –dijo.
–Pues bien, imagínate ahora, a lo largo de esa pared, unos hombres que transportan toda clase de objetos, cuya
altura sobrepasa la de la pared, y estatuas de hombres o animales hechas de piedra y de madera y de toda clase de
materias; entre estos portadores habrá, como es natural, unos que vayan hablando y otros que estén callados.
–¡Qué extraña escena describes –dijo– y que extraños prisioneros!
–Iguales que nosotros –dije–, porque en primer lugar, ¿crees que los que están así han visto otra cosa de sí
mismos o de sus compañeros sino las sombras proyectadas por el fuego sobre la parte de la caverna que está
frente a ellos?
–¿Cómo –dijo–, si durante toda su vida han sido obligados a mantener inmóviles las cabezas?
–¿Y de los objetos transportados? ¿No habrán visto lo mismo?
–¿Qué otra cosa van a ver?
–¿Y si pudieran hablar los unos con los otros, ¿no piensas que creerían estar refiriéndose a aquellas sombras que
veían pasar ante ellos?
–Forzosamente.
–¿Y si la prisión tuviese un eco que viniera de la parte de enfrente? ¿Piensas que, cada vez que hablara alguno de
los que pasaban, creerían ellos que lo que hablaba era otra cosa sino la sombra que veían pasar?
–No, ¡por Zeus! –dijo.
–Entonces no hay duda –dije yo– de que los tales no tendrán por real ninguna otra cosa más que las sombras de
los objetos fabricados.
–Es enteramente forzoso –dijo.
–Examina, pues –dije–, qué pasaría si fueran liberados de sus cadenas y curados de su ignorancia, y si, conforme
a la naturaleza, les ocurriera lo siguiente. Cuando uno de ellos fuera desatado y obligado a levantarse súbitamente
y a volver el cuello y a andar y a mirar a la luz, y cuando, al hacer todo esto, sintiera dolor y, por quedarse
deslumbrado, no fuera capaz de ver aquellos objetos cuyas sombras veía antes, ¿qué crees que contestaría si le
dijera alguien que antes no veía más que sombras inanes y que es ahora cuando, hallándose más cerca de la
realidad y vuelto de cara a objetos más reales, goza de una visión más verdadera, y si fuera mostrándole los
objetos que pasan y obligándole a contestar a sus preguntas acerca de qué es cada uno de ellos? ¿No crees que
estaría perplejo y que lo que antes había contemplado le parecería más verdadero que lo que entonces se le mostraba?
–Mucho más –dijo.
–Y si se le obligara a fijar su vista en la misma, ¿no crees que le dolerían los ojos y que escaparía, volviéndose
hacia aquellos objetos que puede contemplar, y que consideraría que éstos son real- mente más claros que los que le muestra.
–Así es –dijo.
–Y si se lo llevaran de allí a la fuerza –dije–, obligándole a recorrer la áspera y escarpada subida, y no le dejaran
antes de haberle arrastrado hasta la luz del sol, ¿no crees que sufriría y llevaría a mal el ser arrastrado, y que, una
vez llegado a la luz, tendría los ojos tan llenos de ella que no sería capaz de ver ni una sola de las cosas a las que
ahora llamamos verdaderas?
–No, no sería capaz –dijo–, al menos por el momento.
–Necesitaría acostumbrarse, creo yo, para poder llegar a ver las cosas de arriba. lo que vería más fácilmente
serían, ante todo, las sombras; luego, las imágenes de hombres y de otros objetos reflejados en las aguas, y más
tarde, los objetos mismos. Y después de esto le sería más fácil el contemplar de noche las cosas del cielo y el
cielo mismo, fijando su vista en la luz de las estrellas y la luna, que el ver de día el sol y lo que le es propio.
–¿Cómo no?
–Y por último, creo yo, sería el sol, pero no sus imágenes reflejadas en las aguas ni en otro lugar ajeno a él, sino
el propio sol en su propio dominio y tal cual es en sí mismo, lo que él estaría en condiciones de mirar y
contemplar.
–Necesariamente –dijo.
–Y después de esto, colegiría ya con respecto al sol que es él quien produce las estaciones y los años y gobierna
todo lo de la región visible, y que es, en cierto modo, el autor de todas aquellas cosas que ellos veían.
–Es evidente –dijo– que después de aquello vendría a pensar en esto otro.
–Y que cuando se acordara de su anterior habitación y de la ciencia de allí y de sus antiguos compañeros de
cárcel, ¿no crees que se consideraría feliz por haber cambiado y que les compadecería a ellos?
–Efectivamente.
–Y si hubiese habido entre ellos algunos honores o alabanzas o recompensas que concedieran los unos a aquellos
otros que, por discernir con mayor penetración las sombras que pasaban y acordarse mejor de cuáles de entre
ellas eran las que solían pasar delante o detrás o junto con otras, fuesen más capaces que nadie de profetizar,
basados en ello, lo que iba a suceder, ¿crees que sentiría aquél nostalgia de estas cosas o que envidiaría a quienes
gozaran de honores y poderes entre aquéllos, o bien que le ocurriría lo de Homero, es decir, que preferiría
decididamente «trabajar la tierra al servicio de otro hombre sin patrimonio» o sufrir cualquier otro destino antes
que vivir en aquel mundo de lo opinable?
–Eso es lo que creo yo –dijo–: que preferiría cualquier otro destino antes que aquella vida.
–Ahora fíjate en esto –dije–: si, vuelto el tal allá abajo, ocupase de nuevo el mismo asiento, ¿no crees que se le
llenarían los ojos de tinieblas, como a quien deja súbitamente la luz del sol?
–Ciertamente –dijo.
–Y si tuviese que competir de nuevo con los que habían permanecido constantemente encadenados, opinando
acerca de las sombras aquellas que, por no habérsele asentado todavía los ojos, ve con dificultad –y no sería muy
corto el tiempo que necesitara para acostumbrarse–, ¿no daría que reír y no se diría de él que, por haber subido
arriba, ha vuelto con los ojos estropeados, y que no vale la pena ni aun de intentar una semejante ascensión? ¿Y
no matarían, si encontraban manera de echarle mano y matarle, a quien intentara desatarles y hacerles subir?
–Claro que sí –dijo.
–Pues bien –dije–, esta imagen hay que aplicarla toda ella, ¡oh amigo Glaucón!, a lo que se ha dicho antes; hay
que comparar la región revelada por medio de la vista con la vivienda-prisión, y la luz del fuego que hay en ella, con el poder del sol. En cuanto a la subida al mundo de arriba y a la contemplación de las cosas de éste, si las
comparas con la ascensión del alma hasta la región inteligible no errarás con respecto a mi vislumbre, que es lo
que tu deseas conocer, y que sólo la divinidad sabe si por acaso está en lo cierto. En fin, he aquí lo que a mí me
parece: en el mundo inteligible lo último que se percibe, y con trabajo, es la idea del bien, pero, una vez
percibido, hay que colegir que ella es la causa de todo lo recto y lo bello que hay en todas las cosas; que,
mientras en el mundo visible ha engendrado la luz y al soberano de ésta, en el inteligible es ella la soberana y
productora de verdad y conocimiento, y que tiene por fuerza que verla quien quiera proceder sabiamente en su vida privada o pública.